Tiempo al tiempo



Ando en búsqueda de la mejor manera para dejar de ver la vida como una carrera.

Quiero apreciar el oxígeno entrar y salir de mis fosas nasales y quiero sentir cosquillas en el estómago cuando me doy cuenta de la cantidad de experiencias que estoy teniendo y puedo seguir persiguiendo, todo aquello sin sentirme culpable.

Sin ver disminuidas mis emociones de felicidad por no ser lo suficientemente “exitosa”.

Quiero gozar más mi independencia, respetar mi autonomía, quiero aprobar mi propia felicidad.

Y quiero tomar en cuenta todas mis opciones, no quiero negarme nada.

Todo ya es tan frágil e impredecible.

Empiezo a creer que una línea de carrera o una vida planificada no está hecha para un ser humano, y tampoco el permanecer en el mismo barrio durante toda una vida.

Empiezo a creer aquello y, también, a sentir que el sistema en el que estamos inmersos debería humanizarse más.




Estos son los pensamientos que me rondan por la mente últimamente. Eso y las diferencias socio-culturales entre géneros.

Lo mejor a rescatar de estos meses es que anímicamente ando mejor y que empiezo a visualizar metas, no tan aterrizadas como deseo, pero es un comienzo.

No he seguido asistiendo a terapia en ya medio año, teniendo en cuenta las circunstancias actuales no se ha podido y probablemente siga así por unos meses más (fin de año, según yo), de modo que, he proseguido con una autoterapia regular.

Es así como, con los mejores deseos puestos en ello y mucha esperanza, empecé a ver resultados positivos y a sentir más paz interior.

Me di cuenta también, de que, en cierta medida es necesario tener mentores. Si los padres de uno no se han hecho cargo de sernos guías, es muy importante tener personas de las cuales aprender y con quienes discutir pensamientos y emociones a las que no hallamos sentido o salida. Me ha sido muy útil tener amig@s mayores que yo, quienes gustosamente me han prestado su tiempo y me han ayudado a desentrañar memorias e ideas.

Es gratificante aprender de ti y de otras personas.

Es reconfortante darte cuenta de que el futuro ya no te asusta como antes. Que podrías considerar seguir viviendo sin que el presente te sea tortuoso.

Que estar aquí ya no es desgarradoramente apabullante. Se pueden manejar las cosas.

Ahora me río. Es refrescante después de tiempo de no haber podido.

Comentarios